Una noche en la que varias generaciones se encontraron alrededor de las canciones de NTVG. El presente de Florece en el Caos se mezcló con esos temas que ya no necesitan presentación.

Hay algo curioso que sucede con ciertas bandas después de tantos años: dejan de ser solamente una banda.
Sus canciones empiezan a ocupar otros lugares. Aparecen en historias de amor, en viajes, en noches largas, en separaciones, en amistades y en esos momentos que uno no sabe muy bien por qué recuerda, pero recuerda.
No Te Va Gustar ya está en ese territorio.
Y cuando volvió a Jujuy, quedó claro desde muy temprano que el público no había ido solamente a escuchar un recital. Había ido a reencontrarse con una parte de su propia historia.
La banda uruguaya puso sobre el escenario su presente, con Florece en el Caos como protagonista, pero rápidamente quedó demostrado que una carrera extensa tiene sus propias reglas: cuando llegan determinadas canciones, el público se convierte en una segunda banda.
“Chau”. “Cero a la izquierda”.“Tan lejos”.“A las nueve”.“Ese maldito momento”.“No era cierto”.“Fuera de control”.
No hace falta demasiado más que mencionar esos nombres para entender lo que ocurrió.
Algunos temas fueron recibidos con gritos. Otros con saltos. Otros con esa especie de coro multitudinario que aparece cuando una canción dejó de pertenecerle por completo al que la escribió.
Y quizás esa sea una de las mejores formas de medir el paso del tiempo para una banda: descubrir que canciones nacidas en momentos diferentes de su carrera pueden encontrarse en una misma noche y seguir provocando algo parecido en personas de edades distintas.
NTVG consiguió eso en Jujuy.
La presentación de Florece en el Caos no apareció como una pausa dentro del recorrido conocido ni como una excusa para abandonar los clásicos. El material nuevo encontró su lugar dentro de una historia que el público ya conoce de memoria.
La banda no necesitó elegir entre pasado y presente. Los puso a conversar.
Y mientras arriba del escenario las canciones iban construyendo el recorrido, abajo ocurría otra cosa: gente que probablemente llegó al recital con historias completamente diferentes terminaba cantando exactamente la misma frase.
Eso es algo que el rock todavía conserva y que los algoritmos de las plataformas musicales no pueden fabricar.
La noche también tuvo ese componente de aguante que caracteriza a los grandes encuentros con NTVG. El público acompañó durante todo el espectáculo y convirtió cada canción en una respuesta. No hubo demasiados espacios para la indiferencia: cuando una banda consigue semejante nivel de conexión, incluso quedarse quieto parece una tarea difícil.
El repertorio fue avanzando entre canciones nuevas y viejas, entre momentos de intensidad y otros en los que la multitud tomó definitivamente el control.
Porque hay una diferencia entre tocar frente a mucha gente y conseguir que esa gente participe.
NTVG consiguió lo segundo.
Jujuy volvió a recibir a una banda que hace tiempo construyó un lenguaje propio y que, después de tantos años, todavía encuentra la manera de hacer convivir lo que fue con lo que está siendo.
Florece en el Caos aportó el presente.
Los clásicos pusieron la memoria.
Y el público hizo el resto.
Al final, quizás no haya una forma mucho más precisa de contar lo que pasó: No Te Va Gustar volvió a Jujuy, tocó sus canciones y durante unas horas esas canciones fueron de todos.
