Conociendo Rusia volvió a Jujuy con un formato íntimo imperdible.


Mateo Sujatovich llegó a la capital jujeña para recorrer sus canciones en solitario. Un público predispuesto, un repertorio que pasó por distintas etapas de su carrera y una historia de desamor que terminó arriba del escenario como la perlita de la noche.

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fotos: Carla Alfonzo

Hay recitales que necesitan una multitud, luces gigantes, pantallas y una banda completa para funcionar. Y hay otros en los que alcanza una guitarra, un puñado de canciones conocidas y un artista dispuesto a quedar cara a cara con su público.

El regreso de Conociendo Rusia a Jujuy estuvo más cerca de los segundos.

Mateo Sujatovich llegó el 22 de septiembre al Centro Cultural Martín Fierro para presentar un formato solista e íntimo, una propuesta que permitió escuchar sus canciones desde otro lugar: más desnudas, más cercanas y, por momentos, casi como si la distancia entre el escenario y las butacas desapareciera.

El público hizo su parte. Desde temprano se percibió una audiencia predispuesta a acompañar el recorrido y dejarse llevar por las canciones. No hacía falta demasiado. Sujatovich se encargó de poner en marcha la maquinaria con un repertorio que recorrió diferentes momentos de Conociendo Rusia y que fue creciendo canción a canción.

El viaje comenzó con “Brujas de Barracas” y continuó con “Luces de León”, “30 años”, “Cosas para decirte”, “La puerta”, “Disfraz” y “La dirección”. Después llegaron “Te lo voy a decir” y “Lo mejor”, antes de meterse de lleno en la segunda parte del concierto con “Montaña infinita”, “Jet Love”, “Loco en el desierto” y “La mexicana”.

La lista todavía guardaba algunos de esos temas que tienen la capacidad de convertir un recital en algo colectivo. “Quiero que me llames” y “Película de acción” completaron el recorrido.

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Pero en el medio ocurrió algo que probablemente no figuraba en ninguna lista de temas.

Entre el público estaba Guadalupe, que había llegado con un cartel que decía: “Mi ex me dejó y no le deseo lo mejor, a menos que suba al escenario a cantar con vos ‘Lo mejor’”.

Una de esas ocurrencias que nacen como chiste, pero que pueden terminar convirtiéndose en una anécdota para toda la vida.

Mateo leyó el mensaje la invitó a subir al escenario y, finalmente, aquello que había comenzado como un cartel entre cientos de personas terminó convirtiéndose en uno de los momentos más particulares de la noche: Guadalupe y Mateo Sujatovich compartiendo “Lo mejor” frente a toda la sala.

Porque si algo tienen los recitales íntimos es justamente eso: la posibilidad de que las canciones dejen de ser solamente canciones y se mezclen con las historias de quienes están ahí.

La presentación de Conociendo Rusia en Jujuy no necesitó demasiados artificios. Fue un encuentro directo entre un músico y un público que respondió, cantó y se mostró dispuesto a acompañar cada momento.

Sujatovich volvió a la provincia con una propuesta diferente, más despojada, pero sin quitarle protagonismo a aquello que finalmente sostiene cualquier espectáculo musical: las canciones.


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